5 consejos para evitar la procrastinación en tu empresa

5 consejos para evitar la procrastinación en tu empresa

En el desarrollo de su trabajo, el empleado encontrará tareas que le gusten más realizar y algunas que no tanto. El problema viene cuando ir aplazando estas últimas se convierte en algo habitual o sistemático, configurándose como un hábito que puede resultar dañino para el clima laboral de la empresa y  afectar a su productividad. Por este motivo es necesario aplicar una serie de medidas que consigan evitar la procrastinación en los trabajadores.

 

¿Qué es la procrastinación?

La procrastinación es la costumbre o el hábito que poseen algunas personas de aplazar determinadas tareas o actividades, haciendo en su lugar otras que aunque sean menos importantes le resultan más agradables. En palabras más simples,  procrastinar  es dejar las cosas para el último momento.

 

5 consejos para erradicar la procrastinación en tu empresa

La procrastinación es un hábito perjudicial en la productividad de la compañía, por tanto es necesario que desde dentro de la empresa se tomen algunos de los siguientes consejos para intentar erradicarla.

 

  • Dividir los proyectos complejos en varias tareas. Cuando el trabajo o la tarea a realizar es muy extensa o compleja, el empleado tiende a verla como pesada e intentará aplazar el momento de enfrentarse a ella. Una buena solución es dividir una tarea compleja en diferentes partes más simples con unos objetivos establecidos, engañando de esta forma a la mente.

 

  • Establecer diferentes fechas de entrega. Si el trabajador solo tiene una fecha de entrega para ese proyecto complejo, aunque se lo hayas dividido en diferentes subtareas, lo más probable es que se lo deje para el final. Por tanto, una vez se ha fraccionado la tarea se deberá detallar fechas para conseguir los objetivos que se han establecido en cada una de estas.

 

  • Fomentar los momentos “recarga”. Para que un empleado sea productivo es necesario que tenga momentos de descanso y desconexión durante la jornada laboral, con la finalidad de recargar energía para enfrentarse a una nueva tarea. A estos momentos se le conoce como “recarga” y son pequeños lapsus de tiempo entre el cambio de un proyecto a otro, donde el trabajador podrá despejar la mente, estirar el cuerpo e interactuar con sus compañeros de trabajo.

 

  • Dar feedback. Realizar evaluaciones continuas en proyectos extensos con el objetivo de que el trabajador no se sienta perdido en medio de su desarrollo. 

 

  • Ofrecer herramientas que ayuden a los empleados a gestionar su tiempo. Existen herramientas como es el caso de Profesto.io que permite a los empleados hacer una mejor gestión de tiempo y de tareas, ayudándole a alcanzar mejores resultados y ser más productivo.

 

En definitiva, la procrastinación a la larga puede tener consecuencias muy negativas en la empresa, por ello es necesario que desde la propia compañía se facilite herramientas que ayuden al empleado a la gestión de tareas y se pongan en marcha formas de trabajo que consigan evitar estos comportamientos.